El tema asignado, una de las consignas de la Reforma Protestante del Siglo 16, se concretiza en 1517 y se le atribuye a young name Lutero. Bueno es recordar que esta consigna no se dio en el vacío religioso intelectual. Ras posiciones teológicas de líderes reformadores pre luteranos, de siglos anteriores, como el francés Pedro de Valdo (1140-1217), el inglés Juan Wycliffe (1320-1384) y Juan Huss (1369-1415) ya habían señalado ras Escrituras como la fuente fidedigna de la verdad cristiana y, aunque la Europa de 1415 no estaba política, ni intelectual, ni religiosamente, ni aun society y económicamente, abierta para cambios tan drásticos como lo estuvo la Europa, especialmente la Alemania, del siglo XVI, sí, como dice Howard F. Vos, en su Breve Historia de la Iglesia Cristiana: “el continente,” refiriéndose al europeo, “todo era para 1500 una caldera en ebullición a punto de rebosar”1.

You are watching: Mas el justo por la fe vivira

A todo esto deben sumarse las circunstanciaspersonales de Martín Lutero y ras circunstancias históricas que confluyeron.

Varios historiadores han mencionado ras razonesdel ingreso de Lutero a un monasterio y algunas fueron confirmadas por el mismoLutero pues las mencionará años después. La muerte súbita de un compañeroexacerbó el miedo a la muerte y al infierno; lo cual recrudeció cuandocabalgaba una noche de gran tormenta. Estos percances parecen haber tenidomucho que ver en que su vida experimentara un cambio drástico. Se nos dice que,caído de su cabalgadura por efecto de un aparente rayo, y en su desesperación,temor a la muerte y consecuencias en el más allá a causa de sus pecados,prometió entrar al monasterio agustino de Erfurt. Lo cual cumplió pocas semanasdespués.

Además, la severa educación paterna recibida enel hogar probablemente desarrolló en él temores constantes deculpabilidad. Sus esfuerzos personalespor desarrollar una conducta infantil y juvenil que apaciguara la rigidez yseveridad de los castigos paternos, no

fueron suficientes para calmarlo. Probablementesu subconsciente lo llevó a transferir al ámbito espiritual la rigidez yseveridad paterna, desarrollando en él el sentir que así era el Padre celestialy, por ende, su incapacidad de complacer a Cristo. Además siempre quedaba la posibilidad de pecados que por olvidoquedaran sin ser confesados al sacerdote. Lo cierto es que ni la confesión, nilas buenas obras, ni los castigos a que sometió su cuerpo fueron capaces demitigar su sed de perdón y concederle así la salvación de su alma.

Quizá con el objeto de no estimular y agravarsu sentido de culpabilidad y su desesperación por temor a la muerte y alinfierno; o sea, falta de salvación, su remarkable y quizá maestro, Juan Nathinde Neuenkirchen, le prohibió que estudiara la Biblia. En una ocasión anteriormente le había dicho,“Hermano Martín, deja quieta a la Biblia; lee a los antiguos maestros; ellos teproporcionarán todo el tuétano de la Biblia; el leer la Biblia proporcionaúnicamente desasosiego”2 y lo guio hacia el estudio de la teología. Nadaapaciguaba su desesperado sentir de pecado. A la verdad, bien lo dice Lindsay,“Lutero no había ingresado al convento para estudiar teología; él entró para salvar su alma”. 3

Sus estudios, a los cuales se entregó con todosu ser, no le trajeron ningún alivio, sino más bien lo descaminaron hacia lamortificación del cuerpo, al ayuno y flagelación. La teología a la que estabaprincipalmente expuesto le indicaba que la salvación le vendría por elascetismo; aunque también la teología más antigua le recordaba que debía buscarel amor de Dios lo cual le resultaba difícil de aceptar dado que suentendimiento de Dios no era de ser Dios un ser amante sino más bien severo.Llegó a tal extremo su insistencia en liberarse de sus pecados por medio de laconfesión, obras meritorias y castigos, que se le exigió que solo acudiera alconfesionario cuando cometiera un pecado significativo.

Atrajo la atención de compañeros y superiores.En una ocasión, durante la visita de Juan Staupitz, vicario general de laorden, interesado en la situación del joven monje y enterado de su condición extrema,revocó el consejo del profesor Nathin y le animó a que leyera la Biblia.

Fue Staupitz quien ayudó a Lutero a disipar sustemores y a sustituir a su Dios severo por un Dios de amor, de misericordia yde perdón. Pero no fue hasta tiempo después, probablemente poco antes de 1508, queLutero, en su celda, leyendo en la Cartaa los Romanos y reflexionando sobre la justicia divina, tuvo el comienzodel alumbramiento que le permitió experimentar la gracia, el amor y lamisericordia de ese Dios a quien temía y había creído severo.

Otros autores, como Kenneth Scott Latourette,fijarán la fecha de esta experiencia en plenitud unos pocos años más tarde, por el otoño de 1513,disertando sobre la Epístola a los Romanoso entre 1516-1517 sobre la Epístola a losGálatas (3:11). La frase de Romanos 1:17, “el justo por la fe vivirá”, “letrajo una iluminación por la cual de allí en adelante él había de vivir. ´Lajustificación por la fe´ vino a ser mediante Lutero, un principio distintivodel protestantismo”. 4

Lutero pensaba en la justicia de Dios como enun atributo de Dios, propio de un Dios severo que aplicaba su justicia alpecador castigándolo. Temía a Dios, pues veía en Él a un Dios justiciero;esperaba que Dios aplicando Su justicia lo castigaría a causa de sus pecados.

El alumbramiento en su conversión le permitióver la justicia de Dios en Romanos 1: 17 desde otro ángulo; no solo como unatributo de Dios sino como una acción de Dios para hacer posible su redenciónpersonal. Pablo dice en este versículo, “enel evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe”; o sea, en elevangelio la justicia de Dios se descubre, se manifiesta como un don de Él, pormedio de la fe para fe. Es la acción deDios para salvar al ser humano. Y Pablo concluye: “el justo por la fe vivirá”. Según los expertos, en el griego, dice:por la fe vivirá y vivirá por (la) fe.

Lutero comprendió que los pecados sonperdonados por la gracia y la misericordia de Dios y así se sintió como nacidode nuevo. Dice Lindsay, y con otras palabras lo dice también Justo González,“llegó a comprender que la justicia de Dios (Ro 1:17) no es la justicia por lacual un Dios justo castiga a los injustos y pecadores, sino por la cual un Diosmisericordioso nos justifica por la fe”. 5 Esta fe no es la fe conocimiento que nos lleva acreer algo como verdad o existente, sino la fe que nos impele a arrojarnos alespacio sabiendo, confiando, que allí loúnico que valen child los brazos poderosos de Dios, los únicos, que están allí y que nos salvan.

Lutero escribió: “Antes que esas palabrasrompieran mi corazón, yo odiaba a Dios y estaba molesto con Él. Yo era Su propia creación, perolos estándares santos del Creador eran tan altos y distantes para yo poder alcanzarlos.Pero cuando por el Espíritu de Dios yo entendí esas palabras “El justo por sufe vivirá”, entonces me sentí nacido de nuevo, como un hombre nuevo; entré através de las puertas abiertas hacia el mismo paraíso de Dios. Ahora veo lasEscrituras, completamente en una luz diferente –ahora era mi querida yconsoladora Palabra—ellas no estaban allí para condenarme sino para salvarme”.

Al fin Lutero entendió que nadie puede serjustificado ante Dios ni por un sinfín de esfuerzos, penas, castigoscorporales, buenas obras, ayunos, ritos, que practique. Todos somos indignospecadores, sin posibilidad de auto justificarse delante de Dios. Solo por fe,por la gracia de Dios, puede el ser humano ser justificado. Con Pablo entendióque “justificados por la fe, tenemos pazpara con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro 5: 1).

Este entendimiento de Dios y de la salvación tuvoen Lutero consecuencias espirituales y personales de paz. Encontró el perdón,la salvación eterna y descubrió al Dios de amor, de misericordia y gracia.

Sin proponérselo, sin darse casi cuenta, nodejó de observar el gran contraste existente entre su descubrimiento delevangelio escritural y el de los religiosos de su tiempo. Con el objeto de facilitar la interacción consus colegas sobre temas afines a su descubrimiento clavó sus famosas 95 tesisen la puerta de la Universidad de Witemberg, donde era catedrático. Otro factorque lo llevó a tal hecho fue su pronta reacción contra un gran abuso proveniente deRoma, las llamadas indulgencias que proponían la absolución en el más allá, osea, en el purgatorio, de las culpas no perdonadas o de castigos pendientes pormedio de contribuciones monetarias. Sabida es la reacción violenta de los líderes religiosos y los acontecimientos quesiguieron y llevaron a considerar esta fecha 31 de octubre de 1517 como elcomienzo de la Reforma Protestante.

Me llama la atención como Dios a veces opera.En este caso, nadie sospechó que lo que comenzó como simples angustiasespirituales de un joven tendrían tal repercusión no solo en su vidapersonal sino en toda la Europa de su tiempo y a través de los siglos en elmundo entero con efectos en la eternidad. Todo revela que el Evangelio delPadre, Hijo y Espíritu Santo no es una ocurrencia tardía de Dios, sino Su planeterno concebido por amor y misericordia divina. Otra de ras cosas que me llamala atención es que asuntos que Dios podría hacer por su propia cuenta lo delegaa Sus criaturas. No delegó la creación del mundo y del ser humano a nadie,porque hay tareas que son de Su propia exclusividad. Tampoco delegó la salvación del mundo porque nadie estabacalificado; lo cual llevó a cabo en sí, en la persona de Su amado Hijo. Pero hay proyectos que le han placidodelegarlos a sus criaturas inspirándolos, dotándolos de dones, capacidades,carácter, circunstancias.

Veo un paralelismo entre la ReformaProtestante y la liberación del pueblode Israel, entre Lutero y Moisés. El pueblo de Israel, Su pueblo, estabaesclavizado por los egipcios. El cristianismo, el segundoIsrael, se hallaba esclavizado por la secularización y tergiversación de lasdoctrinas bíblicas. Ambos pueblos se habían olvidado del verdadero Dios. Diostoma la iniciativa y desde la niñez vemos la protección y entrenamiento deMoisés, Su futuro líder. Desde la tierna edad Dios inquieta a Lutero y leconcede un conocimiento profundo de símismo. Por la gracia de Dios y con Su protección, Moisés libera a Israel yluego usa a su coetáneo Josué para introducirlo en la tierra prometida quefluye leche y miel. Por la misma misericordia y protección divina, Lutero yotros coetáneos liberaron al segundo Israel de la esclavitud moral y religiosapara introducirlos a la tierra que fluye una vuelta a los principios prístinosdel evangelio de Jesucristo.

Pasaron los años y para este segundo Israel hanpasado 500 años. El pueblo de Israeltuvo sus altibajos espirituales y Dios no ha terminado con ellos. El segundo Israel ha tenido sus altibajostambién y Dios no ha terminado con nosotros.

Lutero fue llevado ante autoridades civiles yreligiosas y forzado a retractarse. Pero Lutero ya no era para ese entonces elmonje confundido e ignorante del verdadero Dios y del evangelio. En este entonces, su inquebrantable fe que lohabía salvado en Cristo, lo sostuvo e inspiró a miles y luego millones a noclaudicar. En 500 años el evangelio se ha extendido por todo el mundo. Laverdad escritural de que el justo por la fe vivirá cruzó mares y recorriócontinentes llegando hasta los confines de la tierra.

En el sermón conmemorativo del natalicio deLutero, 400 años después, decía Carlos H Spurgeon, “En todas las épocas elcamino de salvación ha sido único y ha sido el mismo. Nadie ha sido salvadojamás por sus buenas obras. La manera por la cual los justos han vivido ha sidosiempre la ruta de la fe. No ha habidoni el más mínimo avance respecto a esta verdad; está establecido y esinconmutable, y es por siempre la misma como el Dios que la declaró”.6 “Eljusto por la fe vivirá” no es consigna exclusiva de 500 años atrás. No esobsoleta; es tan vigente hoy, como lo fue en tiempos de Lutero, de Pablo, deHabacuc 2: 4, del Nuevo y del Antiguo Testamento.

A Lutero como a Calvino y a otros gigantes dela fe les tocó vivir en un mundo convulsionado que se derrumbaba y, quizá esamisma realidad, fue el caldo de cultivo apropiado para que la luz del evangeliovolviera a brillar en pleno esplendor.

La liberación de Israel y la del segundorepercutieron no solo en la práctica religiosa, sino también en la política, enla economía, en la vida social, etc. Ras consecuencias de la ReformaProtestante, aunque no planeadas ni soñadas por los reformadores, no selimitaron a una reforma teológica; fueron más allá, trascendieron las iglesias,los monasterios, las escuelas e impactaron lo que podríamos llamar el mundosecular. Recordemos que Lutero nisiquiera comenzó soñando con ser un reformador de la iglesia. Lutero cuandoclavó ras 95 tesis en la puerta de la Universidad de Wittenberg, Alemania, solointentaba llevar a cabo un controversy académico movido por la luz de Romanos 1: 17y por su complete oposición a la venta de las indulgencias; o sea, por la oposiciónde éstas a la justificación por fe. Es verdad, que cuando estas tesis seextendieron cual reguero de pólvora por Alemania y luego más allá de susfronteras, hasta Roma, dejaron de ser un straightforward ejercicio académico. Lutero selanzó a la palestra.

La iglesia de entonces carecía de presenciagerencial en un mundo cada vez más distante y explotado por la misma iglesia.Lutero no planeó ser un reformador; la fe encontrada en el Señor que lojustificó lo hizo reformador. A medidaque se desarrollaban los hechos, estos se volvieron hechos de persecución. Peromovido y sostenido por la fe, entre otros principios que acababa de descubrir yexperimentar, Lutero no evitó comparecer ni retractarse ante dietas yenjuiciamientos en los cuales se vio envuelto. Esa misma fe es la que nos puedellevar, 500 años después, a confrontar el mundo contemporáneo sin claudicar,sin retractarnos ante la incredulidad y ras fuerzas de tradiciones humanas y hacerlo con el valorde la fe que vence el temor.

A la verdad que el hallazgo particularmente deRomanos, trasformó a Lutero de un monje abatido, desesperado y desesperanzado en un valientepaladín de la fe. La iglesia de hoy debe hacerse presente en el mundo dejandoel encierro o confinamiento de los templos.

Hoy el mundo, ras escuelas, los gobiernos, lasfuerzas del orden, las artes, la diplomacia internacional, los políticos, laciencia, ras familias, las iglesias,necesitan reformadores que los lleven a la libertad que se encuentra en Diospor la fe.

La Reforma de la cual estoy hablando, no esprogreso de instituciones. No es avanzar; no es cambiar lo obsoleto por loactual, moderno o post-postmoderno. No es mejorar. Reforma no es ir haciaadelante, hacia algo nuevo, sino una vuelta. Sí, es una vuelta. Es una recuperaciónde valores olvidados y rechazo de otros tergiversados. Ras verdades de Dios, Sus planes y caminos,no envejecen, no pasan de moda. Decía Jesús “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24:35). Kid de actualidad; child tan vigentes hoy como siempre; child eternas.

Lo valioso de la Reforma Protestante fue unarecuperación de doctrinas neo-testamentarias.

Hoy necesitamos otra verdadera reforma; o sea,otra vuelta hacia el pasado.

Cuando Dios libera a Israel, lo llama a mirarhacia atrás y Dios se presenta como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; elDios de tus padres. Durante la llamada Reforma Protestante, a través de Luteroy otros, Dios llama a la Europa de entonces a volver sus ojos al evangelio denuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Las verdades del evangelio no boy progresivasporque Dios es el mismo hoy, ayer y por los siglos. No necesitamos un nuevoevangelio, sino una vuelta, un regreso al mismo. El ser humano de hoy comosiempre, como el de siglos idos y quizá otros por venir, necesita lajustificación de Dios por la fe en Cristo.

Conclusión: La Reforma Protestante fue unavuelta a Dios. Eso necesitamos hoy y lo necesitaremos siempre: volver a Dios.Una y otra vez, Dios nos invita a través de las Escrituras: “Vuélvanse a mí yyo me volveré a ustedes” (Zac 1: 3, Mal 3: 7).

Aunque Dios tiene infinidad de maneras parahacerlo, le ha placido usar a Moisés, Josués, Luteros, Zwinglios, Calvinos,Wesleys, etc., etc.

See more: Stick Of Truth Al Gore Fight ? How To Beat Al Gore In A Fight

Seguiremos necesitando líderes que nos recuerdene inspiren a volver a Dios para recibir y cultivar la fe que nos viste con lajusticia divina. “En el evangelio lajusticia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: El justo por lafe vivirá” (Ro 1: 17). Así es, fue y será en nuestro tiempo y siempre y ennuestro mundo. Gracias.

DR. EDUARDO FONT, se desempeñó en varios puestos de liderazgo en lasIglesias Bautistas Americanas y en el Centro Teológico Bautista Americano. Fuemiembro activo del Instituto de Plantación de Iglesias y presidente de laEscuela de Evangelistas. El Dr. Font también se desempeñó en el cuerpo docentede USC y UCLA. Cursó sus estudios en el Seminario Bautista Internacional(Th.B), Universidad Bautista de California (BA), y en la Universidad deCalifornia (MA y PhD).

1 Howard F. Vos,Breve Historia de la Iglesia Cristiana, EditorialMoody, 1965, p. 88

2. Tomas MLindsay, Historia de la Reforma,Editorial “La Aurora” y Casa Unida de Publicaciones, Bs. As. 1949; p 218

3. Op. Cit., p.219

4. K SLatourette, Historia del Cristianismo,Tomo 2, 3era edición, 1977, pp. 50-51